Una de las visitas obligadas en Tokyo es la del mercado de pescado. Teníamos unas ganas tremendas de visitar el mercado Tuskiji, para ver los atunes rojos y sobre todo Luis, para comprarse su cuchillo japonés.
Lo que más nos llamó la atención es que no huele a pescado, está todo limpísimo.
Antes de entrar al mercado de pescado hay unas calles perpendiculares, en las que venden algas, wasabi, jengibre, verduras….y los cuchillos. Luis se compró uno, que daba miedo mirarlo, se lo afilaron y también se compró un afilador.

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En ésta zona están las tascas donde puedes desayunar el pescado más fresco del mundo. Como son espacios minúsculos, sólo caben entre 8 y 10 personas, las colas son tremendas y en algunos puestos la gente espera más de 4 horas para desayunar.

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Dentro del mercado hay miles de puestos. La subasta ya había terminado, empieza a las 5:30 de la mañana y apenas pueden entrar turistas, por lo que ni lo intentamos. Vimos muchísima variedad de pescados, moluscos y sobre todo atún rojo en diferentes cortes. Tenían que cortarlos con una especie de catana entre tres personas por el tamaño. Y los que estaban congelados los cortaban con unas máquinas.

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Curiosidades del mercado:
Las cajas dónde la gente paga su compra

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Las carretillas – hay que tener un poco cuidado con los conductores de éstas carretillas, ya que están trabajando y al turista se lo llevan por delante si hace falta.

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Los pesos para los pescados más pequeños:

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El último día en Tokyo no nos resistimos he intentamos ir a desayunar al mercado de pescado. Esperamos en una cola que parecía ir bastante rápido y al final en menos de una hora entramos y la verdad mereció la pena.
En la barra sólo atendían a 10 personas y era curioso porque los nigiris y makis los servían en una hoja de plátano.

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A la salida encontramos un mercado callejero dónde vendían vieiras, ostras y “monstruitos marinos” varios.

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Espero os haya gustado el post